El control empresarial contra el control ciudadano

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La privatización del agua: El control empresarial contra el control ciudadano

El agua es un derecho y se puede conservar para el beneficio de todos, sin embargo, la actividad pecuaria industrial utiliza y contamina una cantidad desproporcionada de este recurso tan esencial incluso mientras millones de personas mueren todos los años por la falta de agua limpia. Al hacerse cada vez más escaza, el valor del agua como mercancía aumenta, y los conglomerados multinacionales están más que dispuestos a sacar provecho de una situación que tiende a deteriorarse, al comprar los derechos sobre el agua en todos los continentes. Al igual que el abuso del agua por la actividad pecuaria industrial, la privatización representa otra amenaza al suministro mundial de agua dulce.

Cerca del 90 por ciento de las reservas mundiales de agua dulce permanecen en manos públicas, sin embargo, la privatización se está volviendo algo más común conforme los gobiernos necesitados de recursos son cada vez más incapaces de dar mantenimiento a los deteriorados sistemas municipales de purificación y abastecimiento de agua, los que a menudo se construyeron hace varias décadas.[15] La historia ha mostrado, sin embargo, que en los lugares donde la privatización se ha implementado, esta ha dado pruebas de haberse convertido en una causa más de los problemas de escasez crónica de agua en vez de una solución a ellos. Debido a que las empresas se preocupan más (por naturaleza) por ganar dinero que por defender los mejores intereses de las personas y de las comunidades, la privatización del agua ha provocado corrupción, la impunidad empresarial, la pérdida de las instituciones locales, la relajación de las normas de calidad, y el aumento excesivo de las tarifas que excluye a las gente pobre del acceso al agua.

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Ejemplo 1: Nestlé en los Estados Unidos

Nestlé es una de las compañías del sector alimentario más grandes del mundo y ha incursionado también en el negocio del agua. Alquila o posee 50 fuentes de agua en todos los Estados Unidos.[16] Sin embargo, en muchos de los lugares donde Nestlé tiene operaciones, ha explotado los acuíferos de forma ilegal [17], ha recurrido a prácticas de inflación de precios [18], y ha polarizado a las comunidades.[19] Por ejemplo, a lo largo de varios años Nestlé invirtió una gran cantidad de dinero en Colorado en negociaciones sobre derechos de explotación de agua con la junta de comisionados del condado de Chaffee, compuesta de tres miembros, y con el Concejo Municipal de Aurora, al mismo tiempo que compraba tierras en zonas cercanas al cauce del río Arkansas. Cerca de un 80 por ciento de los 17,000 vecinos del condado se oponía al plan [20] debido principalmente a las advertencias lanzadas por los ambientalistas (en referencia a los efectos perjudiciales que sufrieron las comunidades en las que operó Nestlé) en cuanto a las consecuencias potencialmente devastadoras sobre la cuenca de la ciudad de Aurora y los humedales cercanos. [21] Tras una votación de siete a cuatro a favor del plan en el Concejo Municipal de Aurora y un acuerdo unánime en el mismo sentido por los comisionados del condado de Chaffee, en los próximos diez años Nestlé podrá extraer 650 millones de galones (2,500 millones de litros) de agua del Valle Arkansas en cargamentos diarios de 25 camiones con 8,000 galones (30,300 litros) cada uno, los cuales viajarán 120 millas (193 km) hasta la planta de embotellamiento en Denver, en la que se llenarán millones de botellas de plástico bajo la marca Arrowhead Springs que se venderán en el occidente de los Estados Unidos. [22] Nestlé no solo enfrenta la presión de los vecinos que quieren restituido el control de sus recursos hídricos sino que se encuentra en el centro de la creciente controversia en torno al agua embotellada. Esta compañía controla casi un tercio del lucrativo mercado del agua embotellada en los Estados Unidos con siete marcas subsidiaras producidas localmente (incluye Arrowhead Springs, Calistoga y Poland Springs), lo que convierte a Nestlé en uno de los principales contribuyentes a una de las amenazas ambientales más relevantes en la actualidad. Esto se debe a que los consumidores de los Estados Unidos adquieren cerca de 28 mil millones de botellas de agua todos los años pero solo reciclan un 23 por ciento de esas botellas derivadas del petróleo que se usan para agua o bebidas gaseosas. El resto acaba como basura en las orillas de las carreteras, en los rellenos sanitarios y en los océanos, liberan toxinas a los ecosistemas y tardan miles de años en degradarse. [24]

Ejemplo 2: Vivendi y Suez en México

La privatización del agua se ha afianzado también en México gracias a la iniciativa PROMAGUA del presidente Vicente Fox, la cual utiliza los $250 millones de un préstamo del Banco Mundial para promover la privatización de los recursos hídricos del país. Este programa, que ya funciona en 27 de los 30 estados de México, invita a las ciudades con 100,000 habitantes o más a traspasar sus concesiones de agua a compañías privadas con contratos que duran entre cinco y cincuenta años. Lo anterior les ha permitido a Vivendi y a Suez, dos de los principales protagonistas en el negocio del agua, asociarse con compañías más pequeñas para convertir un quinto de los acueductos municipales de México en negocios lucrativos. Sin embargo, como parte del proceso de ganar enormes cantidades de dinero con la privatización de los servicios públicos de México, estas compañías transnacionales han elevado drásticamente los precios de los servicios, los cortan a los consumidores que no los puedan pagar, han deteriorado la calidad del agua, y han escatimado inversiones en el mejoramiento de infraestructuras básicas. [25] Ambas compañías son de capital extranjero y mantienen grandes operaciones en los Estados Unidos. En 1999 Vivendi se convirtió en la mayor compañía dedicada al agua en Norteamérica tras adquirir US Filter (uno de los principales fabricantes de sistemas de purificación de agua tanto de tipo comercial como residencial). [26] Suez, por su parte, es la compañía matriz de United Water; el segundo mayor operador privado de acueductos municipales en los Estados Unidos, donde se ha ganado una reputación por la destrucción ambiental que causa. Por ejemplo, Suez ha sido responsable del desbordamiento de aguas servidas en Milwaukee, Wisconsin, la contaminación de agua potable en Gloucester, Massachusetts, y docenas de infracciones a los límites de descarga en Gary, Indiana. [27] Por lo tanto, si Suez, Vivendi u otras compañías privadas tratan de tomar el control del acueducto municipal en su comunidad, no dude en unirse a cualquier esfuerzo (u organizarlo usted mismo) dedicado a preservar este recurso en manos públicas.

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