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El uso y la privatización del agua

El agua (H2O) no es la sustancia más escasa en nuestro planeta, sin embargo, representa nuestro recurso natural más vital ya que todas las formas de vida terrestres –plantas, animales y seres humanos— dependemos de ella para sobrevivir. La mayoría de la gente sabe que el agua cubre cerca de dos tercios de la superficie total del planeta, pero pocos saben que la mayoría de esa agua es salada y que solo un 2.5 por ciento es agua dulce adecuada para beber y cultivar alimentos. Además, menos de un uno por ciento del suministro de agua dulce del mundo está disponible para los seres humanos y los ecosistemas ya que la mayoría de esta se encuentra congelada en las remotas regiones del Ártico y la Antártica. [1]

En la actualidad, al menos 1.1 mil millones de personas (cerca de un sexto de la población humana mundial) no tienen acceso adecuado al agua limpia y potable, y 2.6 mil millones de personas carecen de saneamiento adecuado 2, lo que ocasiona casi 250 millones de los casos de enfermedad y entre diez y veinte millones de muertes anualmente en todo el mundo.[3] Y a pesar de que el agua es un recurso renovable que se puede gestionar de forma sostenible y equitativa, el hecho es que el suministro mundial de agua merma rápidamente debido al uso inapropiado, a la contaminación y a las estrategias mercantilistas de privatización. Mientras tanto, conforme la población humana continúa creciendo, el consumo de agua se duplica cada 20 años[4] e intervienen otros factores (como el calentamiento global) que tendrán un enorme impacto en las reservas futuras de agua dulce.[5] A la luz de las proyecciones de los demógrafos, según las cuales para 2025 dos tercios de la humanidad vivirán en zonas del planeta con suministro limitado de agua[6], los analistas políticos especulan que en las próximas décadas estallarán guerras por el control de los menguantes recursos hídricos.[7]

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La actividad pecuaria y el uso del agua

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La agricultura emplea mucha más agua fresca en todo el mundo que cualquier otra actividad humana: cerca de un 60 por ciento del total mundial.[8] Una gran parte de esa agua se destina a la irrigación, aunque una proporción significativa (cerca de un ocho por ciento) se dedica a la crianza de animales para obtener carne, leche y huevos. El consumo de agua en la actividad pecuaria varía ampliamente de país en país, sin embargo, en los Estados Unidos, por ejemplo, esta actividad consume casi la mitad del total del agua fresca cada año, con una tasa de extracción diaria de cerca de 1.8 mil millones de galones (6.8 mil millones de litros)[9].

El principal uso que la actividad pecuaria da al agua es en la irrigación de los cultivos forrajeros destinados a la crianza de animales para servir de alimento. Según un estudio de la Universidad de Cornell, en los Estados Unidos cada año se alimenta a estos animales con 253 millones de toneladas de granos, cuya producción consume un total de 66 mil millones de galones (250 mil millones de litros) de agua.[10] En la actividad pecuaria el agua también se utiliza para:

la hidratación (dar de beber a los animales);
– la limpieza (el lavado de los animales y de las instalaciones con mangueras, y la remoción de los desechos)
– el procesamiento (la matanza, desentrañamiento y deshuesado);
– el aprovechamiento (convertir partes del cuerpo no utilizadas en subproductos); y…
– el curtido de pieles (el remojo de los cueros para extraer la sal y la suciedad). [10]

También se necesitan distintas cantidades de agua para la producción de carne dependiendo de la especie de animal que se esté “procesando”. Por ejemplo, en la cría de cerdos se consume más agua que para cualquier otro ganado ya que en muchas granjas de cría intensiva se utilizan sistemas de descarga en los que, básicamente, los animales viven sobre suelos enrejados. Sus excrementos caen directamente en fosas que se encuentran debajo y que se drenan periódicamente. Los excrementos son arrastrados por el agua hasta las fosas de estiércol líquido.[12] Al considerar el gasto de agua por “unidad” en el procesamiento de aves para carne (pollos, pavos y patos), este tiende a ser mayor que el utilizado en la producción de cerdos o vacas. Esto se debe al uso del agua en procesos adicionales, como son el aturdimiento y paralización de las aves en baños electrificados antes del degüelle, el escaldado de las aves aun vivas en agua hirviente antes del desplume, el transporte de las partes no comercializables (Ej., cabezas y patas) en tolvas hasta las pilas de aprovechamiento, y la conservación de los cuerpos en tanques de enfriamiento.[13] La actividad pecuaria industrial no solo es una de las principales causas de la contaminación del agua en el mundo sino que, al contaminarla con estiércol, el vertido de fertilizantes y otras sustancias tóxicas, contribuye también al agotamiento de las reservas de agua dulce del mundo. Aunque una parte del agua utilizada en la industria se reúsa y recicla, entre el 80 y el 95 por ciento acaba como agua residual. Esta normalmente contiene residuos de sangre, heces, pelo, grasa, plumas y huesos, y también puede albergar patógenos (como la Salmonella) que pueden infectar al agua potable y enfermar a la gente. [14]

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